Para el que no entiende al Dakar: El piloto argentino que llegó último

"Eugenio "Rosco" Favre completó el recorrido con el peor tiempo de todos, a 72 horas del chileno Casale. En todas las etapas corrió el riesgo de ser recogido por el camión que barre con los pilotos que se quedan en el camino. Llegó al podio remolcado por un compañero" así comenzaron a describir al piloto de Quads algunos medios que relataron su curiosa historia.



El Dakar 2014 dejó historias por todos lados y curiosidades también. Este caso es el más significativo por varios motivos, entre ellos, por ser el participante argentino que llegó último en la categoría.

Su maquina, la 283, llegó con lo justo "llegó a tiro, como debía ser" comentaba Favre al ser remolcado tras la rotura de su motor en Valparaiso, Chile.

Sufrió en toda la competencia. Rompió el chasis varias veces, lo ayudó el publico, terminó alumbrando con una linterna y a 72 horas de Casale (campeón en quads) y 91 horas de Nani Roma (campeón en autos) para que se den una idea de la magnitud de la hazaña.

"El piloto de Pigüe llegó al último campamento en La Serena pasadas la 1:30 de la madrugada y en el PSO (el centro de monitoreo de los oficiales de la competencia) festejaron: se iban a poder ir a dormir. Él entró lento al vivac, con una sola luz iluminando la profunda noche chilena. En una esquina los esperaban una persona del equipo y algunos curiosos más que lo aplaudieron. Uno de los verdaderos aventureros del Dakar estaba cerca de completar la proeza" relatan los periodistas de San Pedro Extremo, testigos del arribo. 



Su cuatri llegó con un reflector en el frente, que consiguió en Bolivia gracias a unos vecinos, y una linterna en la parte de atrás, que se quedó sin pilas. Así fue cada milímetro que recorrió.

Rosco no peleó solo contra los desafíos que le planteaba el Dakar, sino que también tuvo un rival puntual, el camión barredor, el que se lleva a los pilotos cuando ya termina cada etapa. Este los obliga a abandonar. Gracias a los pilotos, a los vecinos de cada pueblo y a algunas maniobras para cortar camino, el piloto fue evitando toparse con el camión.

"En Bolivia, había casitas de barro, techos de paja y el camión que entraba justito, todos los vecinos hicieron piquete alrededor mío para que no me levanten. Los bolivianos me ayudaron a poner el reflector. Estaban contentos porque los dejé reparar la moto, ellos sienten que trabajaron en un auto del Dakar", contó a Infobae.

Su máquina no llegaba a superar los 50 km/h, y en las últimas etapas estuvo por abandonar tres veces por problemas eléctricos, hasta que con una curita solucionó todo.



"El Dakar es la vida misma con cinco suegras, no podés tener tantas complicaciones. Cada vez que haces un especial decís que no seguís porque te caes, te golpeas, te rompés, te perdés, pero termina y ves al público y te das cuenta que valió la pena", dijo.

En varias oportunidades atravesó situaciones curiosas como por ejemplo llegar a la frontera boliviana con Chile pasadas las tres de a mañana y tener que despertar a los guardias con las alarmas de otros autos para que le den paso.

Favre completó la competencia con un tiempo de 141h.48m20s, con más de 18 horas de penalización. En su mejor noche solo logró dormir cuatro horas. El resto de los días llegó de madrugada al campamento y apenas tuvo tiempo para los arreglos más urgentes y un breve descanso.

"El Dakar es algo más que una competencia deportiva es una experiencia de vida, es un cambio para siempre. Después de todo el sacrificio te recibís de dakariano y aprendés que la pelea siempre vale la pena, que no hay que rendirse nunca, incluso en retirada hay que seguir luchando", agregó.
Según Favre lo más lindo es la gente. "La emoción del público, cuando ves que hacés feliz a alguien te sentís reconfortado. Yo uso un casco con la bandera argentina que se hace muy pesado, estamos defendiendo la celeste y blanca, somos como la selección", dijo.

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